Discurso del Sup en Monterrey

Como lo dije en un post anterior, la Otra Campaña visitaría Monterrey el jueves 18 de este mes. Llegué a eso de las 15:45. Todos escuchaban atentos a las denuncias de diversas personas entre las que mayoritariamente eran estudiantes y miembros de organizaciones en contra del neoliberalismo. Pero también tomaron el micrófono ejidatarios y vendedores ambulantes. Todos tenían un punto en común: tomar conciencia y luchar en contra del sistema. Hay que destacar los reclamos que hacían acerca de una educación verdaderamente pública gratuita y no que cobren por todo. También, se repudió la explotación de la Huasteca por el famoso proyecto Valle de Reyes que, pretende construir zonas residenciales y un club de golf en una zona que hasta hace unos meses fue declarada Reserva de la Biósfera.

Finalmente, le tocaba el turno a el Subcomandante Marcos, pero antes de que iniciará su discurso, invitó a un compa (abreviatura de compañero; asi se llaman entre ellos) para que relatará sobre la masacre que ocurrió en San Salvador Atenco hace varios meses. Ya que termino, ahora si llegó el turno del Sup:




Si bien la causa que persigue el EZLN desde hace ya más de 10 años, es extraordinariamente noble (que se respeten los derechos de los indígenas y las demás minorías), desgraciadamente, se que está perdida. No es que sea pesimista pero es la realidad. A través de la historia hemos visto que las posiciones radicales de la contracultura, no son la mejor solución a los problemas de injusticia e igualdad. No quiero decir que el EZLN sea violento ni mucho menos (al contrario, desde hace tiempo han tomando una posición pacifista), sin embargo, desconocer al gobierno nos llevará al abismo.

Empero, es comprensible, ya que esa histórica apertura del Congreso de la Unión hacia las voces indígenas (empezando el sexenio de Fox) no sirvió de nada: la ley indígena fue rechazada. Es por eso que ellos ya no pretenden mantener un diálogo con el gobierno, ya que éste -de nueva cuenta- los traicionó y no atendió a sus demandas. Como se puede ver, la salida a los problemas por la vía institucional también falló.

Ahí radica mi simpatía con el movimiento, es decir, en la resistencia que tienen. A pesar de todo, nunca han dejado de luchar por sus ideales y por el reconocimiento de sus derechos. Espero que en un futuro eso se logre, aunque se ve muy difícil.

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