24 mil fue el número aproximado de personas que presenciaron el histórico show en Monterrey, por primera vez una parte de Pink Floyd estaba en nuestra ciudad. Líder y mente creativa de Pink Floyd en la década de los 70’s (sin duda, la época de oro de la banda), Roger Waters nos deleitó con casi tres horas de verdadera música artística, paisajes de excelente calidad visual y un ambiente con hedor a mota por parte de los fans que contribuyeron a que el show fuera toda una experiencia que siempre la voy a recordar (difícilmente algo pueda superar a esto).
Salimos de la Facultad y cruzamos la calle hacia el Estadio Universitario 6 horas antes ya que los boletos eran en la zona de cancha y teníamos que estar lo más cerca que se pudiera del imponente escenario en el que se reproduciría totalmente completo el mejor álbum de rock setentero: The Dark Side of The Moon.
ADVERTENCIA. Spoilers a continuación
El Show
Al momento de salir al escenario saludaba y agradecía a su público, nosotros les respondíamos coreando su nombre (¡Roger, Roger!…). Igual que en su gira pasada, abrió con In The Flesh: los fuegos pirotécnicos junto con los gritos de júbilo de la gente producían una erupción en el Volcán Universitario. Después vino un bajón con Mother y los primeros viajesotes con Set The Controls for the Heart of The Sun. Uno de los momentos que más disfrute fue Shine on You Crazy Diamond que, aunque fue un abridgement me bastó, simplemente el oír el turu ru rú de la guitarra antes de que empezaran los demás instrumentos fue orgásmico (al fondo en la pantalla, la cara del buen Syd Barret).
Continuó tocando con furia Have a Cigar y uno de los momentos más álgidos de la noche fue porsupuesto Wish You Were, a mucha gente se le durmió y no prendieron sus encendedores o en su defecto no alzaron sus celulares, pero bueno, era mejor disfrutar la canción. Le siguió con Southampton Dock, la politiquísima The Fletcher Memorial Home y posteriormente Perfect Sense. Después interpreto una canción muy reciente llamada Leaving Beirut que, personalmente no me gustaba pero después cambié de opinión al ponerle atención a la letra (es una muy fuerte crítica a la sociedad) que esta muy pocamadre.
Otro de los highlights fue the great pig in the sky, es decir, cuando tocaron Sheep. Sobre nosotros le daba vuelta al estadio un enorme cerdo volador con leyendas en su cuerpo como: “Cerdo Bush derriba el muro de la frontera” (en alusión al xenobismo de Bush que está construyendo el muro fronterizo). En el riff final de la canción (tara rara, tara rara, tara rara, tara ra ra ra…) el cerdo se perdía cada vez más en el cielo.
The Dark Side of the Moon
Después de 15 minutos con una luna llena plasmada en la pantalla y el clásico sonido de un corazón pulsando, Roger Waters y su banda regresaron el escenario para interpretar de forma majestuosa el emblemático álbum. No puedo describir la sensación al momento de escuchar Breathe, mi piel se puso muy muy chinita. En On the Run fue espectacular los haces de luces que salían de la pantalla, me hacían recordar a 2001: A Space Oddyssey. Después Time, uff! ¿qué mas se puede pedir? también fue muy orgásmico, los solos y el Breathe Reprise, aaww!
Pero quizás más orgásmico fue escuchar los gritos desgarradores de la mujer que interpretó The Great Gig in the Sky, que momento tan más sublime, es que en verdad la cantó como la versión de Clare Torrie, las notas iguales a las del disco, ¡impresionante! Después nada más y nada menos que Money!!! con esta rola, la raza se prendió un chingo y el olor a mota se acentuaba. Luego vino otro bajón con Us and Them, ¡aah! esa canción es mi debilidad, me fascinan los coros, ninguna canción tiene unos coros tan hermosos como esta pieza musical. Vino otro viajesote con Any Colour You Like, de nueva cuenta los haces de luces hicieron acto de presencia. Finalmente con Brain Damage y Eclipse se formo en la parte superior del escenario un prisma gigante formado de láseres que daban un giro a todo el estadio.
Que gran odisea de 45 minutos, mi álbum favorito por fin lo pude disfrutar en vivo. Sobran las palabras para seguir describiendo esta experiencia.
Encore
Aun faltaba un poco más, a pesar de que la sola ejecución del DSOTM valía el boleto, Roger Waters nos ofreció una dosis breve de otro álbum fundamental: The Wall. Que mejor manera de regresar al escenario con The Happiest Days of Our Lives y Another Brick in The Wall. Vera fue la siguiente seguida de Bring the Boys Back Home y para cerrar de forma excelsa con Comfortably Numb.
Conclusión
Mejor diganmela ustedes.