México demócrata
Obvio, es sarcasmo. El sábado durante la transmisión del ¿informe? de gobierno cortaron la señal cuando Ruth Zabaleta, presidenta de la cámara de diputados, estaba diciendo en su discurso que su bancanda (la del PRD) no podía recibir el informe de un presidente elegido por una elección legalmente concluida pero cuestionado por millones de mexicanos acerca de la legitimidad del proceso; palabras más, palabras menos. Independientemente si esto tiene que ver con López Obrador, el PRD, las elecciones y todo eso, es totalmente reprobable la obra de censura que se ejecutó, claro está, desde la Secretaría de Gobernación (Ramón Fregoso confirmó en su noticiero de TV Azteca que recibieron órdenes desde Presidencia para interrumpir el discurso de Zabaleta). Es totalmente vergonzoso que en un país que se supone es democrático, la oposición no tenga derecho a emitir sus opiniones solo porque un gobierno quiere que ese día le salga todo bonito y de una impresión buena al pueblo, es decir, como en los viejos tiempos del PRI. ¿A quién quieren engañar?
México sigue teniendo la misma política de hace muchos años, aunque se ha avanzado algo, aún estamos en una protodemocracia. Por eso felicito que Calderón no diera su informe, vuelvo a repetir, no por cuestiones acerca de su ilegitimidad, sino porque el formato que se ha venido llevando desde siempre es totalmente inservible. Tener que escuchar por dos horas que el país sigue creciendo, aplausos comprometidos, es decir, mucha parafernalia no ayuda en nada. Ojalá, como lo prometieron los diputados, antes del 15 de diciembre se haya logrado un formato mucho más eficiente, donde se le pueda debatir y cuestionar al ejecutivo. Me gustaría algo así como sucede en España, donde realmente se llevan discusiones muy largas entre el presidente y el representante de la oposición.









